Futuro

Lotería y futuro

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“La suerte favorece solo a la mente preparada”. Isaac Asimov, escritor y profesor de bioquímica

A menudo la lotería se ha visto envuelta en extraños asuntos premonitorios. Los deseos de conocer el futuro y obtener fortuna forman parte de las pretensiones humanas más comunes, en un intento de trascenderse, quererse o saciar la curiosidad innata.

Poco podemos pensar sobre el futuro sin proyectar nuestros propios sueños y limitaciones cognitivas. Si podemos imaginar el mundo en unos años teniendo en cuenta algunas propuestas de futuro que se han hecho recientemente, ¿cómo podría ser la lotería del futuro? ¿Qué puede cambiar con la tecnología? ¿Incluirá este juego nuevos conceptos o valores?

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Fuente: webadictos.com

Nuevas formas tecnológicas para un producto centenario

La lotería navideña es un fenómeno colectivo que se vive compartiendo suerte con familiares, amigos y compañeros. Gracias a las redes sociales, servicios de chat u otras plataformas de Internet, hoy es más fácil que nunca compartir las participaciones y los décimos.

Además el acceso a los resultados de los sorteos es hoy por hoy más rápido que nunca, ya que se puede hacer casi en tiempo real, además de localizar décimos y direcciones se ha convertido en algo inmediato.

La tecnología digital está modernizando los negocios de lotería. Por ejemplo, muchas administraciones disponen de grandes paneles para informar a sus clientes sobre los resultados y aportar datos de utilidad.

Nuevas formas de comprar lotería conviven con los modos tradicionales de adquisición física en los diversos locales las administraciones. Ahora el acceso a los décimos es más sencillo que nunca. Al haberse facilitado la compra los premios han aumentado su cuantía.

La venta emocional está asegurada en el caso de la lotería navideña. Las ventas han ido aumentando año tras año, impulsadas también por la accesibilidad y comodidad de adquirir lotería por Internet en los últimos tiempos. Por ejemplo, en España el pasado 2016 se repartió 2.310 millones de euros en premios, lo que supone 70 millones de euros más que en el año anterior.

El dueño de ‘La Bruixa d’Or’, una administración de lotería muy famosa de Lérida, ha apostado por la venta de boletos por Internet. Xavier Gabriel Lliset afirmó en una entrevista con RTVE, que el 86,8% de las ventas de su negocio se hacen vía online, recibiendo el usuario en 24 horas su décimo físico. Este sistema permite a las administraciones vender lotería a clientes extranjeros de países de todo el mundo. El empresario se presenta como pionero en el uso de las nuevas tecnologías: “Cuando en España no se llegaba a mil webs, ya teníamos la nuestra, ahora hay más de 12 millones, y también hemos sido los primeros en venta por móvil cuando estos no permitían logos, ni colores”.

Hoy también es posible comprar un décimo por Internet de forma compartida, ya que las transacciones se pueden validar jurídicamente gracias al envío de un correo electrónico.  

Los soportes de comunicación cambian a ritmo vertiginoso, pero también lo harán los soportes de la lotería navideña. De hecho, ya han visto la luz los décimos del siglo XXI. Así ha denominado el lotero Miguel Ángel Zapata a sus billetes de lotería que incorporan tecnología de realidad aumentada; gracias al código que llevan los décimos en una ventanita el portador puede acceder, previa descarga de una app, a todo un universo personalizado de imágenes, archivos o videos en 3 dimensiones. Según afirma el empresario “Es el primer décimo de Lotería de Navidad en España que cobra vida… Esta aplicación lleva más allá una tradición tan navideña como es compartir unos euros de nuestros décimos con amigos y familiares, ya que cada billete llega con sorpresa para llamar la atención de los pequeños y los mayores a través de la venta emocional en unas fechas tan señaladas”.

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Fuente: Pixabay

Los premios en la sociedad del futuro

La sociedad cambiará en pocos años, muchas tradiciones se transformarán y tal vez también lo hagan los valores asociados a la Lotería Navideña.

En la campaña publicitaria de este año Alejandro Amenábar nos transmite que la suerte tiene más que ver con amar y compartir que con el dinero.

Una visión futurista que incida en la línea que dibuja la historia de ‘Danielle’ puede estar en la evolución de los premios que otorga la lotería navideña. ¿Por qué no sustituir el dinero con cuestiones más palpables que estén relacionadas con derechos sociales y bienestar de las comunidades?

Si la naturaleza de los premios es un reflejo directo de la sociedad en que vivimos, tal vez deberíamos cambiar la lotería cuantitativa por un juego más cualitativo, con otros contenidos más alejados de lo estrictamente monetario. Imaginemos un escenario en el que un ciudadano premiado sea necesariamente un elemento impulsor de su sociedad, alguien que tiene el poder de decidir a qué fin quiere donar parte de su premio para que la comunidad a la que pertenece mejore.

Supongamos que los diferentes premios consisten en el pago de matrículas y mensualidades para estudiar diversas disciplinas, una renta mínima, el usufructo de un piso, el acceso a espacios para crear libremente, la posibilidad de viajar cada cierto tiempo, etc. Son premios que buscan el desarrollo de las capacidades de las personas, permitiéndoles vivir con bienestar mientras influyen de forma positiva en la sociedad. Algo parecido ha propuesto la ciudadanía en la página del Ayuntamiento de Madrid: “Hay diferentes maneras de conseguir un boleto de la lotería futura. El más sorprendente es aquel en el que, por el solo hecho de ser ciudadano, cualquiera juega…Por el simple hecho de ser ciudadano, adquieres un boleto. Nadie tiene que ir a comprarlo, se le es asignado al nacer”.

Por tanto, según esta propuesta la Lotería inclusiva sería una gran apuesta para el futuro, ya que también permite adquirir más boletos “al realizar cualquier actividad orientada al bien común, desde plantar un árbol, barrer las calles, o donar libros a la biblioteca, por ejemplo. Al participar en la mejora de lo común, se entra en juego inmediatamente. Todos entramos en juego, nadie es excluido.”

 

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