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Apuntes históricos sobre la lotería de Navidad

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El Sorteo Extraordinario de Navidad se ha convertido en un fenómeno muy arraigado en nuestra cultura, todo un clásico que anuncia la llegada inminente de las fiestas navideñas. Llevamos muchas décadas confiando en la suerte el día del sorteo, pero  ¿sabemos cuáles fueron los precedentes más antiguos de la lotería?, ¿cómo llegó a España? o ¿de qué forma vivían aquel día nuestros antepasados?

¡Usa tu máquina del tiempo! Te sorprenderás de cómo ha pervivido la lotería hasta hoy, sobreviviendo incluso en los peores tiempos de crisis y guerras.

Antecedentes: de los billetes keno a las apuestas de Génova

El keno es la forma de lotería más antigua que conocemos. Aún está de plena actualidad en casinos y plataformas de juego online, pero fue puesta en práctica por una dinastía china hace más de 2.000 años. Cuenta una leyenda que un general llamado Cheung Leung utilizó este juego para financiar a su ejército durante una guerra. También fue utilizado para pagar la construcción de la Muralla China. Sin embargo, llama la atención saber que este juego, parecido al bingo, tenía un tablero que integraba símbolos que hacían referencia a la paz y al amor.

Los premios del juego del keno se comunicaban a través de palomas mensajeras enviadas a distintos pueblos de alrededor. Por esta razón en China se empezó a hablar de ‘boletos de la paloma blanca’.

Durante las Saturnalias romanas se extendió una costumbre en las reuniones: repartir billetes entre los invitados, unos con premio y otros sin él. El emperador Heliogábalo puso en práctica una lotería bastante innovadora, elaborando premios muy buenos y muy malos; de esta forma, los jugadores podían ser premiados con 12 esclavos o con doce garbanzos (¡!).

En la República Genovesa, era tradición echar a suertes cinco cargos políticos entre los senadores del momento. Había gran expectación y la gente hacía sus apuestas sobre los candidatos que iban a salir escogidos por el azar. Estas apuestas no tenían suficientes garantías de fiabilidad y por ello pusieron a varios banqueros a controlar las operaciones. Así nació la lotería genovesa, fundada allá por 1629. Por entonces se le llamaba Loto, y su práctica se fue extendiendo por los estados europeos más cercanos.

La lotería llegó a España precisamente por vía italiana, ya que fue el Marqués de Esquilache quien la introdujo para mejorar la Hacienda Real en época de Carlos III. El marqués intentó modernizar el país imponiendo medidas ilustradas que fueron muy mal vistas por los españoles de la época. Parece que la Real Primitiva fue la única decisión que tomó el pueblo con agrado. Se estableció en Madrid por Real Decreto de 1763 con el objetivo de atender a hospicios, hospitales y otras obras pías.

Los Niños de San Ildefonso participaron por primera vez en la Lotería en marzo de 1771. Esta es una descripción del primer canto del sorteo:

“… el colegial Diego López llegó vestido a la napolitana, con una túnica de damasco blanco, galoneada de oro… entre una gran expectación se persigna con gesto serio y solemne, muestra su mano derecha desembarazada de cosa alguna y la introduce por la puertecilla redonda del arca que contiene las 90 bolas, tomando al azar una de ellas canta el número con un gracioso soniquete y tras mostrarla públicamente, se la acerca a los labios y la besa cariñosamente…”.

sorteo de loteria antiguo paris

Sorteo de la Lotería Nacional en París. 1879. Fuente: todocoleccion.net

Orígenes de la lotería moderna

A pesar de que ya teníamos Primitiva en España desde el siglo XVIII, la lotería de Navidad como tal no llegó a España hasta 1811. En plena Guerra de Independencia, las Cortes de Cádiz se reunieron para aprobar un nuevo tipo de lotería llamada Moderna, en contraposición con la Primitiva del siglo anterior. El principal impulsor fue Ciriaco González, responsable de la Cámara de Comercio e Indias. Se le ocurrió la idea cuando observó por las calles gaditanas la gran afición popular hacia los juegos de azar y rifas incontroladas.

El objetivo era recaudar dinero para los fondos públicos tras años de desgaste contra la invasión francesa. Por este motivo, el 18 de diciembre de 1812 se celebró el primer sorteo de Lotería Moderna: cada billete valía 40 reales y el gordo eran 8.000 pesos fuertes. Se agotaron todos los décimos ¡y tocó en Cádiz!

La picaresca no tardó en manifestarse en forma de especulación cuando al siguiente sorteo los billetes se compraron y revendieron al doble de su precio inicial.

El juego se hizo tan popular que incluso algunos soldados franceses que murieron en el campo de batalla, tenían boletos de la lotería de Cádiz en los bolsillos de sus uniformes.

Según se van retirando los soldados de Napoleón, el juego se va extendiendo a Ceuta y al resto de Andalucía. En febrero de 1814 se realiza el primer sorteo desde la capital madrileña, nombrada desde entonces sede de la Lotería Nacional de billetes.

En el año 1817 ya funcionaban en España 497 administraciones de Lotería, de las cuales 25 estaban situadas en el centro de Madrid y 5 estaban en Barcelona.

Durante la primera década de existencia a este juego se le llamó el “Próspero de los Premios”, y así figuraba en los papeles impresos. En 1818 ya se celebró un sorteo extraordinario el día 24 de diciembre y a partir de 1839, el sorteo comienza a celebrarse regularmente en diciembre; sin embargo no se le empezó a llamar ‘Lotería de Navidad’ hasta 1892. Cuatro años después dicha denominación sale impresa en los billetes y décimos por primera vez.

Las nomenclaturas fueron cambiando según el periodo: con Fernando VII se le llamaba ‘Lotería Moderna’, durante el Trienio Liberal se dice ‘Lotería Nacional’, para volver a la anterior denominación con el regreso de Fernando VII y los absolutistas.

En 1913 se introdujo el sistema de bombos y bolas de madera que hoy pervive. Hasta entonces los números aparecían impresos en papeles.

Doña Manolita fue (y es) la administración de lotería con más solera por la gran cantidad de premios repartidos en sus boletos. Manolita era una mujer muy simpática con el público, según quienes trataron con ella; puso su negocio por la zona de San Bernardo a principios del siglo XX, en 1931 trasladó su administración a la Puerta del Sol y estuvo repartiendo suerte hasta los años 50 que falleció.

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La Lotería durante la Guerra Civil. Fuente: Blog mundoapuestasyloterias

La Lotería Nacional continuó existiendo durante la guerra civil española; de hecho, ambos bandos llegaron a tener su propia lotería nacional. El gobierno republicano, ante el avance de las tropas franquistas sobre la capital, trasladó la celebración del sorteo de 1936 a Valencia, aunque en aquella ocasión los niños de San Ildefonso no pudieron cantar los premios.

Al año siguiente los republicanos tuvieron que trasladar el gobierno y el evento a Barcelona; el sorteo de Navidad de 1937 se hizo en un bar de los bajos del Teatro Principal, en la Rambla. El 22 de diciembre de 1938 se realizaron dos sorteos de navidad: el franquista se hizo desde Burgos y el republicano desde Barcelona. Tras la guerra el sorteo volverá a tener su sede en Madrid.

Hasta ahora los décimos los habían imprimido diversos talleres especializados pero a partir de 1940 es la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre quien empieza a fabricar los décimos. Durante la postguerra española el sorteo incluyó los reintegros y comenzó a retransmitirse por radio. El siguiente cambio importante lo trajo el sorteo de 1957, el primero en ser retransmitido en directo por televisión.

Aquí la lotería navideña tomó nuevas dimensiones y completó su arraigo social hasta nuestros días.

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